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Mabel Domínguez (Panamá)

¿Cómo crear empresas competitivas y que crezcan sólidamente?

Muchas veces me he preguntado, ¿en que aspectos ponen foco las empresas que crecen sólidamente?

También me he preguntado ¿qué hacen las empresas más competitivas para potenciar eficazmente el crecimiento de personas, equipos y organizaciones?

Y hoy me surge una pregunta adicional ante la nueva realidad que estamos viviendo y la etapa post Covid-19 y que quizá muchos de ustedes se la están haciendo, ¿Cómo hacer para sostener y hacer crecer a mi empresa?

Ignacio Bernabé, presidente de The Growth Management ® Science, creador del Growth Management y padre del Capital-Humanismo, una de las voces más autorizadas a nivel internacional en la gestión y el desarrollo estratégico del talento y quien conoce y aplica el Growth Management, sabe muy bien que se sostiene y desarrolla sobre la base de estos 3 pilares fundamentales: liderazgo, talento y equipo.

Pero ¿Cómo podemos hablar de liderazgo, talento y equipo, si aun en la mayoría de las organizaciones se refieren a su personal como “recursos”? Un término que se ha utilizado por largo tiempo en las empresas, haciendo entender a los trabajadores como una especie de “medios a su servicio” o como “piezas de quitar o poner en una cadena de montaje”.

Como menciona Ignacio Bernabe: “Los profesionales de la empresa no son bajo ningún concepto un recurso, ni son parte del capital de la empresa, son ante todo seres humanos con todo lo que ello significa, y en la medida en que los Directores de Personas y sus empresas, más allá de dirigirlos, sean capaces de relacionarse eficaz y humanamente con ellos, tendrán más oportunidades que sus competidores para poner en valor y desarrollar todo ese talento oculto que se encuentra latente en el interior de cada uno. Por tanto, no pensemos en la persona como algo fácilmente sustituible, sino como alguien que es en sí mismo, como una oportunidad. Un ser único con capacidades y motivaciones, con necesidades, sentimientos y actitudes, con el que podemos relacionarnos adecuadamente, para alcanzar juntos, mediante un compromiso mutuo, las metas que nos proponemos”.

He aquí que debemos empezar a cambiar la terminología al referirnos a nuestro personal, el único término que hace honor a la dignidad y al talento humano, es el de “personas”.

Y desde esta reflexión, magistralmente define: “el profesional de la empresa es una persona única e irrepetible, capaz de poner al servicio de la estrategia de la empresa, todo su talento, capacitación, recursos, motivación y compromiso, para conseguir resultados extraordinarios”, aportación que, con una gran carga de profundidad, debe llevarnos a gestionar y desarrollar el talento de las personas desde una perspectiva nueva.

Para entender esta nueva y más completa visión, debemos partir entendiendo que las organizaciones deben ser un espacio de crecimiento, no solo para la organización sino para las personas que la conforman. Donde los lideres deben ser coaches y mentores de su gente, pudiendo identificar el talento que existe en cada uno de ellos y desarrollarlo en la máxima expresión para luego consolidarlos como equipo.

Implica un cambio de pensamiento, donde la competitividad empresarial no se orienta desde una meta a alcanzar en sí mismo, sino en el camino que se transita para alcanzarla, es decir, en los valores, en las actitudes, en la cultura, en el modo en el que aprendemos de los errores y valoramos los aportes, en cómo somos capaces de pararnos a pensar para encontrar o crear nuevas oportunidades…, lo que paradójicamente nos reportará resultados mayores que el tradicional enfoque a objetivos. Este enfoque además crea la oportunidad de que personas y organizaciones crezcan juntos, creando un valor superior para todos.

Para lograr ese crecimiento sostenido, se debe cambiar el enfoque, enfocándonos en el liderazgo en el talento y en el equipo. Comenzando por cada líder quienes quizá deban empezar a romper estructuras, cambiar creencias, darse la oportunidad de autodescubrirse cada día para decidir y actuar desde la plena conciencia y desde la plena libertad. Y de este modo encontrar el valor excepcional que reside dentro de cada uno de ellos.

Cada líder debe preguntarse ¿Quién soy realmente?, ¿Cuál es mi esencia?, ¿qué capacidades tengo?, ¿Cómo voy a desarrollarlas y a ponerlas en valor? ¿Cómo voy a servir a los demás desde mis virtudes?, Las respuestas a estas preguntas nos darán la oportunidad de comenzar a trazar nuestro rumbo; a ocuparme primero de mí y luego así ayudar a generar cambio en otras personas y organizaciones.

Una vez generamos el cambio en lo personal, aquellos que lideramos equipos en las organizaciones debemos comenzar a trabajar en el cambio en lo organizacional.

Ignacio Bernabé nos insta a tomar conciencia del valor del ser humano por el simple hecho serlo, y de la sinergia que este es capaz de crear cuando es capaz de conformar un auténtico equipo.

Los líderes tenemos que ser un espejo para nuestro equipo de trabajo, y eso conlleva como él explica: “levantar la mano y decir yo”. Yo estoy, yo ayudo, yo me comprometo, yo asumo el error, yo me equivoque, yo lo hago... Este debe ser nuestro compromiso con las “personas”, la base para el crecimiento sostenido de las empresas más competitivas

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